Es curioso pero los descubrimientos que rodean la gastronomía estan rodeadas de magia, leyendas, casualidades o errores que han llevado a nuestros días que existan platos a los que hoy en día no podríamos vivir sin ellos, esta historia es gracias a una batalla.
Cuenta una anécdota Vienesa que por el 12 de septiembre de 1683, el ejercito del gran Visir turco
Kara Mustafa, fueron expulsados de Viena, dejandose atrás cargamentos de esa infusión aromática en los campamentos.
Un polaco llamado
Kolschitsky, que lucho al lado de su
Rey Juan III Sobieski y responsable en parte de la recompensade fue premiada su gran valentía demostrada en la batalla y fue recompensado con una buena suma de dinero y con cargamentos de café abandonados que se apropio el rey. En 1683 emprendió una de las primeras cafeterías de Europa, en Viena, en Schlossergassl cerca de la catedral llamada Hof zur Blauen Flasche (
Casa bajo la botella azul). Sirvió siempre el café Mortero-Tierra que llevaba un atuendo turco, pero su mayor i
nnovación fue sin duda, la de servir el café con leche, que le hizo aun mas popular. Hoy en día el héroe, es el patrón de todas las cafeterías de Viena.
En Viena el café con leche lo sirven en dos texturas, una la del café solo y la otra de leche cremada, aunque hoy en día en muchos lugares sustituyen la leche por nata montada al que llamamos café vienes.
Ya sabes, cuando pidas un café con leche, tendrás en tus manos parte de la historia gracias a este héroe polaco.