
Los seres Humanos tenemos autenticas maravillas como es el olfato y que gracias a el, y en compañía de la vista, podemos reconocer objetos, lugares, individuos, estados animicos y por supuesto alimentos, lo que ha garantizado la supervivencia del ser humano. Vivimos tan deprisa que le damos poca importancia al olfato, pero aun sigue ahí su magnifica maquinaria.
Gracias al sentido del olfato podemos captar las propiedades sensoriales, de orden químico, de las emanaciones gaseosas, en estado de vapor. Esta en relación con el gusto y localizado en las fosas nasales, en comunicación con la cavidad bucal.
El mecanismo del olfato, es de una extraordinaria sutileza que nos permite detectar lo que hasta ahora no detecta ninguna maquina, tan impresionante capacidad sensorial, para ser útil, debe dotarse de cierto control. El celebro posee mecanismos de bloqueo del olfato, lo que hace que ante olores muy intensos y desagradables o persistentes, termine por habituarse y dejemos de percibirlos (curioso verdad). Es lo que por ejemplo pasa con las personas que se perfuman demasiado, su olfato a sido insensibilizado y necesitan cada vez mas cantidad de perfume para percibirlo. Esto pasa con los catadores de café cuando están sumergidos en una larga sesión de trabajo.
El olfato debe ser educado para que con el transcurso de los años no se vaya perdiendo, por ello podemos comprender la importancia de su continuo entrenamiento y desarrollo. Una nariz ejercitada puede llegar a distinguir hasta 4.000 olores distintos. No solo hay que entrenar el olfato sino que también una buenas condiciones sanitarias e higiénicas de la nariz, respirar fuerte para que las moléculas olorosas alcancen los receptores olfativos, nada mas y nada menos que entre 10 y 20 millones , que deben ser mantenidos en extinción algunos segundos a fin de ir creando una memoria olorosa, que es imprescindible para una mas nítida y consciente percepción aromática. No debemos de olvidar que el sentido del olfato puede ser alterado, por agentes externos o enfermedades como la gripe.
A partir de ahora no pases por alto los olores que tenemos alrededor y crea una biblioteca olfativa en tu cerebro.
fuente: Carlos Delgado de su libro "el libro del café".

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